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Crítica de teatro "FRAGMENTOS": Una propuesta que desafía las convenciones
Hay obras pasajeras que olvido fácilmente y otras como ésta de Lars Norén y dirigida por Marcos Guzmán, de la cual quiero contarles mi experiencia como espectadora.
Por Lismar Ramírez para Panorama Teatral
abril 16, 2024

El martes pasado estuvimos en el estreno de Fragmentos en la sala grande de Matucana100. A veces me gusta cuantificar la calidad de una obra artística en la cantidad de tiempo que permanece en mis pensamientos dando vueltas y examinando todos sus lados posibles, hay obras pasajeras que olvido fácilmente y otras como ésta de Lars Norén y dirigida por Marcos Guzmán, de la cual no quiero hacer una “crítica” pero sí contarles mi experiencia como espectadora.

A sala llena, la obra comienza con un preset nublado y ambientado por David Bowie, el escenario a oscuras y al fondo, en escena, solo vemos la luz de una máquina dispensadora pintada por aerosoles: ah! Calle. Pero una vez iniciada la acción, son casi una hora y media de imágenes delirantes, precisas, envolventes, que tuvieron mi atención tomada y, en modo gula, degusté con curiosidad queriendo no perderme nada.

Lo primero que me cautivó, más allá del recurso cinematográfico que abre la pieza, fue –sin duda- el uso de la sala al desnudo como escenografía, brindando toda su capacidad, belleza y dimensiones como si de un estudio de cine se tratara. Probablemente, una propuesta no tan novedosa hoy día, como lo fue para mí descubrir las bondades estéticas de esa sala sin el aforo. Algo que no había visto antes allí.

Intervenida por más de 60 focos distintos de luz, en una gama de colores sobria pero capaz de generar decenas de momentos que parecen no agotarse y que ofrecen visualmente un panorama, por momentos, exquisito.

Casi como una maniática del diseño sonoro, agradecí las distintas capas logradas con el uso de la voz a capela, la voz amplificada por micrófonos que a su vez son usados de distintas formas y ángulos, nutriendo las posibilidades sonoras, igualmente exploradas con los audios pregrabados intervenidos y filtrados según el contexto y color de la escena.

El despliegue técnico que sostiene este interesante híbrido de disciplinas escénicas, y que supera en número a la cantidad de intérpretes, desdibuja la frontera y nos genera la fantasía de estar siendo testigos de la filmación de una película, un reporte de noticias en directo o una íntima videollamada. Pero es el acompañamiento de los actores, con su interesante trabajo corporal cargado de tensiones, movimientos y acciones dilatadas, con distintas texturas entre personajes, y el uso de la no palabra, lo que termina de orquestar ese juego en escena.

Contrastando mi experiencia con la de otras personas, noté que lo anterior probablemente está por encima del discurso emotivo del montaje, superando las intenciones del director, o no. Si bien lo técnicamente ambicioso de esta puesta en escena puede solapar la conexión emocional, entiendo que la naturaleza de la misma es atravesar sensorial y visualmente al espectador, brindando solo algunos detalles de un todo que nos identifica, en sus distintitos signos, con la violencia, la incomunicación, la familia disfuncional, el abandono, la travesía del migrante desprovisto de casa y de muchas cosas más, el abuso de género, la pedofilia y otros temas tan universales como humanos.

Lars Norén, a quien no conocía, solo ha sido montado por Guzmán y su equipo, acá en Chile. Confieso que la primera tarea con la que salí de la sala fue la de googlearlo y entender mejor el imaginario de esta obra que acababa de ver. Mi placer teatrero aumentó al constatar que la interesante dramaturgia o narrativa del libro Fragmentos, se aleja por completo de lo convencional; está armado de frases sueltas, silogismos, reflexiones, poesía, un texto complejo sobre el que el director elabora y construye todo un universo que nos mantiene especulando, expectantes y maravillados queriendo juntar los pedazos de un total que vamos identificando poco a poco y del necesitamos saber más.

Para invitarles a su último fin de semana, quiero felicitar al público que no solo llenó la sala 1 de  Matucana 100, sino que educados y entregados a su rol, complementaron con calidad el hecho teatral.

FICHA ARTÍSTICA

Autor: Lars Norén | Puesta en escena y diseño escénico: Marcos Guzmán | Elenco: Francisca Márquez, Verónica Medel, Luciando Reinoso y Guilherme Sepúlveda | Participación especial: Sergio Hernández | Director de fotografía: Alex Waghorn | Dirección de arte: Francisca Márquez | Diseño Iluminación: Andrés Poirot | Diseñador multimedia: Pablo Mois | Cámara: Alejandro Chaparro | Equipo técnico: Valentina Guerrero, Javiera Liberona, Tomás Piña y Rodrigo Valenzuela | Producción general: Sociedad de Sonámbulos | Comunicaciones y prensa: Sol Márquez.

Lismar Ramírez

Actriz y directora teatral con especial interés por el teatro interdisciplinario, la exploración de nuevas formas narrativas y su fusión con las artes visuales.
teatro@panoramateatral.cl

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